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Published:July 8th, 2007 09:14 EST
Los albores de Norteam

Los albores de Norteam

By SOP newswire

 

En lo m"s "lgido de la Era Glacial, entre 34.000 y 30.000 años a. de JC., gran parte del agua del mundo estaba contenida en inmensas placas continentales de hielo. En consecuencia, el mar de Bering se hallaba a cientos de metros por debajo de su nivel actual y se form" un puente de tierra, conocido como Beringia, entre Asia y América del Norte.

Las primeras personas que llegaron a América del Norte lo hicieron, casi con seguridad, sin saber que hab"an llegado a un nuevo continente. Tal vez iban en persecuci"n de alguna presa de caza, como sus antepasados lo hac"an desde miles de años antes a lo largo de la costa de Siberia y luego a través de ese puente de tierra firme.

Una vez que llegaron a Alaska, aquellos primeros norteamericanos tardar"an miles de años m"s en abrirse paso a través de los grandes glaciares, avanzando hacia el sur hasta lo que hoy es Estados Unidos. A"n se siguen descubriendo huellas de la vida primitiva en Norteamérica. Sin embargo muy pocas de ellas se remontan con certeza a una fecha anterior al año 12.000 a. de JC. Por ejemplo, recientemente se descubri" un coto de caza en el norte de Alaska que puede datar de casi de esa época. Algo similar se puede decir de las puntas de lanza finamente talladas y de otros art"culos que han sido encontrados cerca de Clovis, Nuevo México.

Se han hallado artefactos similares en otros lugares, en el norte y el sur del continente americano, lo cual indica que tal vez la vida humana ya estaba bien establecida en gran parte del hemisferio occidental en fecha anterior al año 10.000 a. de JC. M"s o menos en esa misma época se empez" a extinguir el mamut y su lugar fue ocupado por el bisonte como la principal fuente de alimento y pieles para los antiguos norteamericanos. Con el tiempo, a medida que se fueron extinguiendo m"s y m"s especies de caza mayor -- ya sea por exceso de caza o por causas naturales -- las plantas, bayas y semillas empezaron a tener un papel m"s importante en la dieta de los norteamericanos primitivos. Poco a poco aparecieron el apacentamiento y los primeros intentos de agricultura. Los americanos nativos que viv"an en lo que hoy es el centro de México iban a la vanguardia pues cultivaban ma"z, calabac"n y frijol, tal vez desde 8.000 años antes de JC. Todo ese conocimiento se propag" hacia el norte en forma paulatina.

Hacia el año 3.000 a. de JC se cultivaba un tipo de ma"z primitivo en los valles fluviales de Nuevo México y Arizona. Después empezaron a aparecer los primeros signos del riego y de una vida primitiva en aldeas, alrededor del 300 a. de JC.

En los primeros siglos de la era cristiana, los hohokams viv"an en asentamientos cerca de lo que hoy es Phoenix, Arizona, donde erigieron juegos de pelota y edificios en forma de pir"mide que recuerdan las que han sido halladas en México, y un sistema de canales de riego.

LOS CONSTRUCTORES DE T"MULOS Y LOS PUEBLOS

El primer grupo de norteamericanos nativos que erigi" t"mulos en lo que hoy es Estados Unidos se conoce a menudo como los adenanos. Ellos empezaron a construir sepulcros y fortificaciones de tierra hacia el año 600 a. de JC. Algunos t"mulos de esa época tienen forma de ave o de serpiente, y tal vez cumpl"an prop"sitos religiosos que a"n no entendemos del todo.

Al parecer, los adenanos fueron absorbidos o desplazados por varios grupos a los que se conoce en forma colectiva como los hopewellianos. Uno de los centros m"s importantes de la cultura de éstos fue hallado en el sur de Ohio, donde a"n se pueden ver los restos de varios miles de esos t"mulos.

Alrededor del año 500 d. de JC., los hopewellianos desaparecieron también y poco a poco dieron lugar a un amplio grupo de tribus a las que se conoce en general como la cultura del Mississippi o del t"mulo templo. Se cree que una ciudad, Cahokia, cerca de Collinsville, Illinois, tuvo unos 20.000 habitantes durante su mayor esplendor, a principios del siglo XII. En el centro de la ciudad se alzaba un enorme mont"culo de tierra con la parte superior aplanada, que ten"a 30 metros de alto y 37 hect"reas en la base. Otros 80 t"mulos han sido hallados en las cercan"as.

Las ciudades como Cahokia depend"an de una combinaci"n de caza, apacentamiento, comercio y agricultura para obtener su alimento y provisiones. Bajo la influencia de las pr"speras sociedades del sur, aquéllas evolucionaron hasta llegar a ser complejas organizaciones jer"rquicas que ten"an esclavos y hac"an sacrificios humanos.

En lo que hoy es el suroeste de Estados Unidos, los anasazis, antepasados de los hopis modernos, empezaron a construir "pueblos" de piedra y adobe hacia el año 900. Esas estructuras "nicas y asombrosas, en forma de apartamentos, se edificaban a menudo en las laderas de grandes precipicios. La m"s famosa de ellas, el "palacio del risco" en Mesa Verde, Colorado, ten"a m"s de 200 habitaciones. Otro edificio, hoy conocido como las ruinas de Pueblo Bonito, en las m"rgenes del r"o Chaco de Nuevo México, tuvo en otros tiempos m"s de 800 habitaciones.

Tal vez los norteamericanos nativos m"s pr"speros de la América precolombina viv"an en la regi"n del noroeste Pac"fico, donde la abundancia natural de peces y materias primas hizo posible un abasto alimentario generoso y aldeas permanentes desde 1.000 años antes de JC. La opulencia de sus reuniones, conocidas como "la fiesta de invierno", sigue siendo un modelo de suntuosidad y esp"ritu festivo que quiz" no tiene igual en la historia antigua de Estados Unidos.

CULTURAS NATIVAS NORTEAMERICANAS

As" pues, la América que recibi" a los primeros europeos estaba muy lejos de ser un p"ramo deshabitado. Ahora se cree que en esa época la poblaci"n del hemisferio occidental era tan abundante como la del oeste de Europa, es decir, de unos 40 millones de habitantes. Los c"lculos del n"mero de norteamericanos nativos que viv"an en lo que hoy es Estados Unidos al inicio de la colonizaci"n europea fluct"an entre dos y 18 millones de habitantes y la mayor"a de los historiadores se inclina a favor de la cifra m"s baja. Lo que s" es seguro es que el efecto devastador de las enfermedades tra"das de Europa sobre la poblaci"n ind"gena se hizo sentir, de hecho, casi desde el momento del primer contacto. La viruela, en especial, acab" con comunidades enteras y, seg"n se cree, fue una causa mucho m"s directa de la reducci"n precipitada de la poblaci"n ind"gena en el siglo XVII, que las m"ltiples guerras y escaramuzas con los colonizadores europeos.

La cultura y las costumbres ind"genas de esa época ten"an una extraordinaria diversidad, como era l"gico esperar en virtud de la gran expansi"n de la tierra que habitaban y por los muchos entornos diferentes a los que supieron adaptarse. Sin embargo es posible hacer algunas generalizaciones. La mayor"a de las tribus, sobre todo en la regi"n boscosa del oriente y el oeste medio, combinaron actividades de caza, pastoreo y cultivo de ma"z y otros productos, para obtener sus alimentos. En muchos casos, las mujeres estaban a cargo del cultivo y la distribuci"n de los alimentos, mientras los hombres se dedicaban a la caza y a luchar en la guerra.

Desde cualquier punto de vista, la sociedad norteamericana nativa estaba muy apegada a la tierra. Una gran identificaci"n con la naturaleza y los elementos era parte integral de sus creencias religiosas. Su vida se orientaba b"sicamente al clan y a la comunidad, y los niños gozaban de m"s libertad y tolerancia de lo permitido por las costumbres europeas de esa época.

La cultura nativa norteamericana era esencialmente oral y se ten"a en alto aprecio el arte de relatar cuentos y sueños. Es obvio que hab"a un intenso intercambio entre los diversos grupos y hay clara evidencia de que las tribus vecinas manten"an relaciones extensivas y formales, tanto amistosas como hostiles.

LOS PRIMEROS EUROPEOS

Los primeros europeos que llegaron a América del Norte -- al menos los primeros de los que hay pruebas concretas -- fueron noruegos que viajaron al oeste desde Groenlandia, donde Erik el Rojo fund" un asentamiento hacia el año 985. Se cree que en el año 1001 su hijo Leif explor" la costa noreste de lo que hoy es Canad" y que all" pas" un invierno cuando menos.

En 1497, s"lo cinco años después del desembarco de Crist"bal Col"n en el Caribe, en busca de una ruta occidental al Asia, un marino veneciano de nombre John Cabot lleg" a Terranova en una misi"n que le fue encomendada por el rey de Inglaterra. Aun cuando el viaje de Cabot pronto fue olvidado, m"s tarde ser"a la base de las reclamaciones de Gran Bretaña en Norteamérica. Eso abri" también el camino hacia la rica zona de pesca localizada frente a George`s Banks que muy pronto ser"a visitada con asiduidad por pescadores europeos, sobre todo portugueses.

Col"n nunca vio la parte continental de Estados Unidos, pero las primeras exploraciones a la regi"n partieron de las posesiones españolas que él ayud" a establecer. La primera exploraci"n tuvo lugar en 1513 cuando un grupo de hombres desembarc" en la costa de Florida, cerca de la ciudad actual de St. Augustine, bajo las "rdenes de Juan Ponce de Le"n.

Con la conquista de México en 1522, los españoles fortalecieron a"n m"s su posici"n en el hemisferio occidental. Los descubrimientos ulteriores enriquecieron el conocimiento europeo de lo que hoy se conoce como América en honor del italiano Amerigo Vespucci, quien hizo un relato muy popular sobre sus viajes a un "Nuevo Mundo".

Entre las primeras exploraciones españolas importantes figur" la de Hernando de Soto, un conquistador veterano que fue compañero de Francisco Pizarro en la conquista del Per". La expedici"n de este explorador parti" de La Habana en 1539, desembarc" en la Florida y recorri" el sureste de Estados Unidos hasta el r"o Mississippi en busca de riquezas.

Otro español, Francisco V"zquez de Coronado, sali" de México en 1540 en busca de las m"ticas Siete Ciudades de Cibola. Los viajes de Coronado lo llevaron al Gran Cañ"n y a Kansas, pero no logr" encontrar el oro o los tesoros que sus hombres buscaban. A pesar de todo, el grupo de Coronado dej" a los pueblos de la regi"n un obsequio notable, aunque involuntario: los caballos que se les escaparon en buen n"mero y transformaron la vida en las Grandes Llanuras. En unas cuantas generaciones, los norteamericanos nativos de las praderas llegaron a ser jinetes consumados, lo cual expandi" mucho el alcance y la magnitud de sus actividades.

Mientras los españoles avanzaban hacia el sur, la parte norte de lo que hoy es Estados Unidos se fue revelando poco a poco en los viajes de otros personajes como Giovanni da Verrazano. Este florentino estaba al servicio de Francia y desembarc" en Carolina del Norte en 1524, después de lo cual naveg" hacia el norte por la costa del Atl"ntico, pasando por lo que hoy es el puerto de Nueva York.

Al cabo de un decenio, el francés Jacques Cartier se hizo a la mar con la esperanza de hallar una ruta mar"tima al Asia, igual que otros europeos que lo precedieron. Las expediciones de Cartier a lo largo del r"o San Lorenzo fueron la base de las reclamaciones de Francia sobre Norteamérica, que habr"an de prolongarse hasta 1763.

Tras la ca"da de su primera colonia en Quebec en la década de 1540, unos hugonotes franceses trataron de colonizar la costa norte de Florida dos decenios después. Los españoles, que ve"an a los franceses como una amenaza para su ruta comercial a lo largo de la Corriente del Golfo, destruyeron la colonia en 1565. Fue ir"nico que el jefe de las fuerzas españolas, Pedro Menéndez, pronto estableciera una ciudad -- St. Augustine -- no muy lejos de all". Ese fue el primer asentamiento europeo permanente en lo que m"s tarde ser"a Estados Unidos.

La gran riqueza que flu"a hacia España desde sus colonias en México, el Caribe y Per", despert" gran interés en las otras potencias europeas. Las naciones mar"timas emergentes, como Inglaterra, impulsadas en parte por el éxito de Francis Drake en sus asaltos contra barcos españoles que transportaban tesoros, se empezaron a interesar por el Nuevo Mundo.

En 1578 Humphrey Gilbert, autor de un libro sobre la b"squeda del Pasaje del Noroeste, obtuvo una concesi"n de la Reina Isabel para colonizar "las tierras bald"as y b"rbaras" del Nuevo Mundo que otras naciones de Europa no hubieran reclamado a"n. Tendr"an que pasar cinco años m"s para que él pudiera iniciar su campaña. Cuando se perdi" en el mar, se hizo cargo de la misi"n Walter Raleigh, su medio hermano.

En 1585 Raleigh fund" la primera colonia brit"nica en América del Norte, en la isla Roanoke, frente a la costa de Carolina del Norte. Esa colonia fue abandonada m"s tarde y un segundo esfuerzo del mismo tipo, emprendido dos a"os después, también fue un fracaso. Tendr"an que pasar 20 años para que los brit"nicos hicieran un nuevo intento. Jamestown, la colonia fundada en esa ocasi"n, en 1607, tuvo éxito y Norteamérica entr" en una nueva era.

LOS PRIMEROS ASENTAMIENTOS

Los primeros años del siglo XVII presenciaron el inicio de una gran corriente migratoria de Europa a América del Norte. Este movimiento dur" m"s de tres siglos y lo que empez" como una leve afluencia de pocos cientos de colonizadores ingleses lleg" a ser una avalancha de millones de recién llegados. Impulsados por motivos diversos y poderosos, ellos edificaron una nueva civilizaci"n en la parte norte del continente.

Los primeros inmigrantes ingleses que llegaron a lo que hoy es Estados Unidos cruzaron el Atl"ntico mucho después que España estableciera sus pr"speras colonias en México, las Antillas y América del Sur. Igual que todos los primeros viajeros al Nuevo Mundo, ellos también llegaron apiñados en pequeños nav"os. Durante las seis a 12 semanas de traves"a, su raci"n alimenticia era precaria. Muchos perecieron v"ctimas de enfermedades; las naves eran azotadas a menudo por tempestades y algunas se perdieron en el mar.

La mayor"a de los emigrantes europeos sali" de su patria para escapar de la opresi"n pol"tica, en busca de libertad para practicar su religi"n o en pos de las oportunidades que su tierra natal les negaba. Entre 1620 y 1635 Inglaterra se vio abrumada por dificultades econ"micas. Muchas personas no pod"an hallar empleo. Aun los artesanos h"biles s"lo ganaban poco m"s de lo indispensable para subsistir. Las malas cosechas agravaron las penurias. Adem"s, la Revoluci"n Industrial hab"a creado una pr"spera industria textil que exig"a una oferta cada d"a mayor de lana para mantener los telares ocupados. Los terratenientes cercaron las tierras de cultivo y arrojaron de ellas a los campesinos para favorecer la cr"a de ovejas. La expansi"n colonial le ofreci" una buena salida a esa poblaci"n campesina desplazada.

Tal vez los colonizadores no habr"an logrado sobrevivir si no hubieran recibido la ayuda de ind"genas amistosos que les enseñaron a cultivar plantas nativas: calabaza, calabac"n, frijol y ma"z. Adem"s, los inmensos bosques v"rgenes que cubr"an casi 2.100 kil"metros del litoral oriental eran una rica fuente de leña y animales de caza. All" encontraron también abundantes materias primas para construir casas, muebles y barcos, adem"s de lucrativas mercanc"as de exportaci"n.

Pese a que el nuevo continente fue pr"digamente dotado por la naturaleza, el comercio con Europa era vital para la importaci"n de los art"culos que los colonizadores no pod"an producir. La costa fue de gran utilidad para los inmigrantes. Todo el litoral les ofrec"a un sinn"mero de puertos y caletas. S"lo en dos regiones -- Carolina del Norte y el sur de Nueva Jersey -- no hab"a puertos adecuados para nav"os capaces de realizar viajes transoce"nicos.

Las tierras localizadas entre la costa y los montes Apalaches se comunicaban con el mar por medio de r"os majestuosos, como el Kennebec, el Hudson, el Delaware, el Susquehanna, el Potomac y muchos m"s. Sin embargo s"lo un r"o, el San Lorenzo -- dominado por los franceses en Canad" -- ofrec"a una v"a acu"tica hacia los Grandes Lagos y el coraz"n del continente. Los densos bosques, la hostilidad de algunas tribus ind"genas y la formidable barrera de los montes Apalaches desalentaron los asentamientos m"s all" de la llanura costera. S"lo tramperos y comerciantes se aventuraban en esas tierras v"rgenes. Durante los primeros 100 años, los colonizadores construyeron sus asentamientos en forma muy compacta, a lo largo de la costa.

Mucha gente se traslad" a América influida por consideraciones pol"ticas. En la década de 1630, el gobierno arbitrario de Carlos I de Inglaterra le dio "mpetu a la emigraci"n. La revuelta y el triunfo ulterior de los opositores de Carlos, bajo el mando de Oliver Cromwell en la década de 1640, hizo que muchos caballeros -- "los hombres del rey" -- probaran fortuna en Virginia. En las regiones europeas de habla alemana, la pol"tica opresiva de muchos pequeños pr"ncipes -- sobre todo en materia religiosa -- y la devastaci"n causada por una larga serie de guerras ayudaron a engrosar el movimiento hacia América a fines del siglo XVII y en el XVIII.

El viaje requer"a cuidadosos planes y administraci"n e implicaba notables gastos y riesgos. Los colonizadores ten"an que ser transportados casi 5.000 kil"metros a través del mar. Necesitaban utensilios, ropa, semillas, herramientas, materiales de construcci"n, ganado, armas y municiones. En contraste con las pol"ticas de colonizaci"n de otros pa"ses y otras épocas, la emigraci"n de Inglaterra no fue patrocinada directamente por el gobierno, sino por grupos de individuos particulares cuyo principal motivo era el lucro.

JAMESTOWN

La primera de las colonias brit"nicas que se arraig" en América del Norte fue Jamestown. Sobre la base de una carta constitutiva que el rey Jaime I le otorg" a la Virginia (o London) Company, un grupo de casi 100 hombres zarp" hacia la bah"a de Chesapeake en 1607. Para evitar un conflicto con los españoles, eligieron un lugar a unos 60 kil"metros de la bah"a, en la ribera del r"o James.

Constituido por gente de la ciudad y aventureros m"s interesados en hallar oro que en cultivar la tierra, ese grupo no era apto, ni por temperamento ni por habilidad, para emprender una vida enteramente nueva en las tierras v"rgenes. Entre ellos destac" el capit"n John Smith como figura dominante. A pesar de las pugnas, el hambre y el ataque de los norteamericanos nativos, la capacidad de ese hombre para imponer la disciplina mantuvo la cohesi"n de la pequeña colonia en el primer año.

En 1609 Smith regres" a Inglaterra y, en su ausencia, la colonia cay" en la anarqu"a. En el invierno de 1609-1610, la mayor"a de los colonos muri" v"ctima de enfermedades. S"lo 60 de los 300 colonizadores originales hab"an sobrevivido en mayo de 1610. Ese mismo año, la ciudad de Henrico (hoy Richmond) fue fundada corriente arriba, a la orilla del r"o James.

Sin embargo no pasar"a mucho tiempo antes que se produjera un acontecimiento que revolucion" la econom"a de Virginia. En 1612, John Rolfe empez" a cultivar un h"brido de semilla de tabaco importada de las Antillas y plantas nativas, y produjo una nueva variedad que agrad" a los europeos. El primer embarque de ese tabaco lleg" a Londres en 1614. Antes de 10 años ese producto lleg" a ser la principal fuente de ingresos para Virginia.

No obstante, la prosperidad no lleg" pronto y la tasa de mortalidad a causa de enfermedades y por los ataques de los norteamericanos nativos sigui" siendo extraordinariamente alta. Entre 1607 y 1624 cerca de 14.000 personas emigraron a la colonia, pero en 1624 ya s"lo 1.132 de ellas viv"an all". Por recomendaci"n de una comisi"n real, el rey disolvi" la Virginia Company y la convirti" en una colonia real ese mismo año.

MASSACHUSETTS

Durante los levantamientos religiosos del siglo XVI, un grupo de hombres y mujeres conocidos como puritanos trat" de reformar desde adentro a la Iglesia Establecida de Inglaterra. En esencia, exig"an que los ritos y estructuras asociados al catolicismo romano fueran sustituidos por las formas de fe y culto m"s simples del protestantismo calvinista.

En 1607 un pequeño grupo de separatistas -- una secta radical de puritanos que no cre"an que la Iglesia Establecida se pudiera reformar jam"s -- parti" rumbo a Leyden, Holanda, cuya poblaci"n le brind" asilo. Sin embargo, los holandeses calvinistas los relegaron casi por completo a empleos manuales de baja paga. Algunos miembros de la congregaci"n se sintieron insatisfechos por la discriminaci"n y decidieron emigrar al Nuevo Mundo.

Una agrupaci"n de puritanos de Leyden obtuvo una concesi"n sobre las tierras de la Virginia Company en 1620 y, en un grupo formado por 101 hombres, mujeres y niños, zarp" hacia Virginia a bordo del . Una tempestad los desvi" hacia el norte y desembarcaron en Cape Cod, Nueva Inglaterra. Creyendo que estaban fuera de la jurisdicci"n de cualquier gobierno organizado, los hombres redactaron un acuerdo formal para regirse por "leyes justas e iguales", dictadas por dirigentes de su propia elecci"n. Ese fue el Pacto del Mayflower.

El Mayflower lleg" al puerto de Plymouth en diciembre; los peregrinos empezaron a construir all" su asentamiento en el invierno. Casi la mitad de los colonos murieron de insolaci"n y v"ctimas de enfermedades, pero los norteamericanos nativos wampanoags vecinos fueron una valiosa fuente de informaci"n que les permiti" subsistir, pues les enseñaron a cultivar el ma"z. Ya en el otoño siguiente, los peregrinos obtuvieron una abundante cosecha de ma"z y su comercio de pieles y madera era cada d"a m"s pr"spero.

Una nueva oleada de inmigrantes lleg" a las costas de la Bah"a de Massachusetts en 1630, provista de una concesi"n del Rey Carlos I para fundar una colonia. Muchos de ellos eran puritanos, cuyas pr"cticas religiosas estaban cada vez m"s restringidas en Inglaterra. Su dirigente, John Winthrop, los inst" a crear "una ciudad sobre la colina" en el Nuevo Mundo, un lugar donde pudieran vivir con estricto apego con sus creencias religiosas y ser un ejemplo para toda la cristiandad.

La Colonia de la Bah"a de Massachusetts habr"a de tener un papel importante en el desarrollo de toda la regi"n de Nueva Inglaterra, en parte porque Winthrop y sus colegas puritanos lograron traer consigo su propia carta constitutiva. As" pues, la autoridad del gobierno de la colonia ten"a su sede en Massachusetts y no en Inglaterra.

Seg"n las disposiciones de la carta, el poder resid"a en la Corte General, formada por "hombres libres" que deb"an ser miembros de la Iglesia Puritana o Congregacional. Con esto se garantiz" que los puritanos ser"an la fuerza pol"tica y religiosa dominante en la colonia. La Corte General se encargaba de elegir al gobernador, quien durante gran parte de la siguiente generaci"n fue John Winthrop.

La r"gida ortodoxia del gobierno puritano no era del agrado de todos. Uno de los primeros que impugnaron abiertamente la Corte General fue un joven clérigo llamado Roger Williams, quien protest" porque la colonia les arrebataba sus tierras a los norteamericanos nativos y abog" por la separaci"n de la Iglesia y el Estado. Otra disidente, Anne Hutchinson, impugn" ciertas doctrinas claves de la teolog"a puritana. Ambos fueron desterrados junto con sus seguidores.

Williams compr" tierras a los norteamericanos nativos narragansetts en lo que hoy es Providence, Rhode Island, en 1636. En 1664, un Parlamento inglés que simpatizaba con él y era controlado por puritanos le concedi" el acta constitutiva que estableci" a Rhode Island como una colonia distinta donde se practicaba la libertad religiosa y la separaci"n de la Iglesia y el Estado era total.

Las personas tachadas de herejes, como Williams, no fueron las "nicas que salieron de Massachusetts. Los puritanos ortodoxos, deseosos de mejores tierras y oportunidades, no tardaron en dejar también la Colonia de la Bah"a de Massachusetts. Las noticias sobre la fertilidad del valle del r"o Connecticut, p. ej., atrajeron el interés de los granjeros que viv"an tiempos dif"ciles en sus tierras pobres. A principios de la década de 1630, muchos de ellos ya estaban dispuestos a afrontar el peligro del ataque de los norteamericanos nativos con tal de conquistar tierras llanas y profundas, ricas en mantillo. Esas nuevas comunidades suprim"an a menudo el requisito de ser miembro de la iglesia para tener derecho de voto, con lo cual se extendi" ese privilegio a un n"mero a"n mayor de hombres.

Al mismo tiempo, empezaron a surgir otros asentamientos a lo largo de las costas de Nueva Hampshire y Maine, a medida que m"s y m"s inmigrantes llegaban en busca de la tierra y la libertad que el Nuevo Mundo parec"a ofrecer.

NUEVA HOLANDA Y MARYLAND

Contratado por la Dutch East India Company, Henry Hudson explor" en 1609 la regi"n circundante de lo que hoy es la ciudad de Nueva York y el r"o que lleva su nombre, hasta un lugar situado tal vez al norte de la actual Albany, Nueva York. Otros viajes posteriores de holandeses sentaron las bases para las reclamaciones y los primeros asentamientos de éstos en la regi"n.

Igual que los franceses en el norte, el principal interés de los holandeses fue el comercio en pieles. Con ese fin, cultivaron estrechas relaciones con las Cinco Naciones de los Iroqueses, la llave de acceso a las regiones centrales de donde proven"an las pieles. En 1617 los colonizadores holandeses construyeron un fuerte en la intersecci"n de los r"os Hudson y Mohawk, donde hoy se encuentra Albany.

El asentamiento de la isla de Manhattan data de principios de la década de 1620. En 1624 la isla fue comprada a los norteamericanos nativos de la localidad al precio de 24 d"lares seg"n se dice. Pronto se le dio el nombre de Nueva Amsterdam.

Para atraer colonizadores a la regi"n del r"o Hudson, los holandeses alentaron cierto tipo de aristocracia feudal en lo que se conoci" como el sistema de "encomenderos". La primera de sus inmensas haciendas fue establecida en 1630, en la ribera del r"o Hudson. En el sistema de encomenderos, cualquier accionista o patr"n que pudiera llevar 50 adultos a su propiedad en un periodo de cuatro años se hac"a acreedor a una parcela con 25 kil"metros de frente hacia el r"o, derechos exclusivos de caza y pesca, y la jurisdicci"n civil y penal sobre la tierra. A su vez, él aportaba ganado, aperos y construcciones. Los inquilinos pagaban alquiler al encomendero y le conced"an opci"n prioritaria sobre los excedentes de sus cosechas.

M"s al sur, una compañ"a mercantil sueca que ten"a nexos con los holandeses trat" de establecer su primer asentamiento junto al r"o Delaware tres años después. Sin recursos para consolidar su posici"n, Nueva Suecia fue absorbida poco a poco por Nueva Holanda y m"s tarde por Pennsylvania y Delaware.

En 1632, la familia cat"lica Calvert obtuvo una carta constitutiva del Rey Carlos I para tomar posesi"n de las tierras localizadas al norte del r"o Potomac en lo que m"s tarde ser"a Maryland. En virtud de que la carta no prohib"a expresamente el establecimiento de iglesias no protestantes, la colonia se convirti" en un refugio para los cat"licos.

Adem"s de ofrecer refugio a los cat"licos, que eran cada d"a m"s perseguidos en la Inglaterra anglicana, los Calvert deseaban crear fincas lucrativas. Con ese fin y para no tener problemas con el gobierno inglés, alentaron también la inmigraci"n protestante.

La carta constitutiva real de Maryland era una mezcla de elementos feudales y modernos. Por una parte, se conced"a a la familia Calvert la facultad de crear haciendas solariegas; por la otra, sus miembros no ten"an facultades para dictar leyes sin el consentimiento de los hombres libres (es decir, los propietarios). Pronto comprendieron que para atraer colonizadores -- y ganar réditos con sus propiedades -- ten"an que ofrecer a la gente granjas y no s"lo la tenencia de fincas solariegas. En consecuencia, se multiplicaron las granjas independientes y sus propietarios exigieron tener voz y voto en los asuntos de la colonia. La primera legislatura de Maryland se reuni" en 1635.

RELACIONES ENTRE COLONOS E IND"GENAS

Ya en 1640 los brit"nicos ten"an colonias firmemente establecidas en la costa de Nueva Inglaterra y en la bah"a de Chesapeake. En medio de ambas se asentaban los holandeses y la min"scula comunidad sueca. Hacia el oeste viv"an los norteamericanos originales, entonces llamados indios.

A veces amigables y a veces hostiles, las tribus del este ya no eran extrañas para los europeos. Aunque los norteamericanos nativos se beneficiaron con el acceso a la nueva tecnolog"a y el comercio, las enfermedades y la codicia de tierras que los primeros colonizadores también trajeron consigo fueron un grave reto para su forma de vida, establecida largo tiempo atr"s.

Al principio el comercio con los colonizadores europeos trajo cosas "tiles, como cuchillos, hachas, armas, enseres de cocina, anzuelos y muchos otros bienes. Los norteamericanos nativos que comerciaron primero con los europeos tuvieron una ventaja notable sobre sus rivales. En el siglo XVII y en respuesta a la demanda europea, algunas tribus, como los iroqueses, empezaron a prestar m"s atenci"n a la caza para el comercio de pieles. Las pieles y cueros brindaron a las tribus el medio para comprar los productos coloniales hasta bien entrado el siglo XVIII.

Las relaciones iniciales entre los colonos y los norteamericanos nativos eran una inc"moda mezcla de cooperaci"n y conflicto. Por una parte, se pueden citar las relaciones ejemplares que prevalecieron en el primer medio siglo de existencia de Pennsylvania. Por la otra hubo una larga serie de tropiezos, escaramuzas y guerras que casi siempre resultaron en derrotas y mayor pérdida de tierras para los ind"genas.

El primero de los levantamientos importantes de norteamericanos nativos tuvo lugar en Virginia en 1622 y en él murieron cerca de 347 blancos, entre ellos varios misioneros que acababan de llegar a Jamestown.

El incesante influjo de colonizadores a las regiones boscosas de las colonias del este tuvo un efecto nocivo para la vida de los norteamericanos nativos. A medida que la cacer"a se hizo m"s intensa, las tribus tuvieron que encarar la dif"cil elecci"n entre padecer hambre, hacer la guerra, o emigrar y entrar en conflicto con otras tribus que viv"an m"s al oeste.

Los iroqueses que habitaban la regi"n al sur de los lagos Ontario y Erie, en el norte de Nueva York y Pennsylvania, lograron resistir con m"s éxito el avance de los europeos. En 1570 cinco tribus se unieron para formar la naci"n de norteamericanos nativos m"s compleja de su época, la "Ho-De-No-Sau-Nee" o Liga de los Iroqueses. La direcci"n de la liga qued" en manos de un consejo formado por 50 representantes de cada una de las cinco tribus miembros. El consejo se ocupaba de los asuntos comunes de todas las tribus, pero no ten"a facultades para decidir sobre la forma en que las tribus mismas, libres e iguales entre s", deb"an dirigir sus actividades diarias. A ninguna tribu se le permit"a hacer la guerra por decisi"n propia.

La Liga de los Iroqueses fue una gran potencia en los siglos XVII y XVIII; sosten"a un comercio de pieles con los brit"nicos y se ali" con ellos para luchar contra los franceses entre 1754 y 1763, en la guerra por el dominio de Norteamérica. Tal vez los brit"nicos no habr"an podido ganar esa guerra en otras condiciones.

La Liga de los Iroqueses mantuvo su fuerza hasta la Revoluci"n de Estados Unidos. Entonces, por vez primera, el consejo no fue capaz de tomar una decisi"n un"nime sobre a quién deb"a apoyar. Las tribus miembros tomaron sus propias decisiones y algunas lucharon al lado de los brit"nicos, otras ayudaron a los colonizadores y algunas m"s se mantuvieron neutrales. El resultado fue que todos los bandos lucharon contra los iroqueses. Las pérdidas fueron grandes y la liga nunca pudo recuperarse.

LA SEGUNDA GENERACI"N DE COLONIAS BRIT"NICAS

El conflicto religioso y civil que tuvo lugar en Inglaterra a mediados del siglo XVII restringi" la inmigraci"n y la atenci"n que la madre patria prestaba a sus j"venes colonias de América.

En parte para proveer las medidas de defensa que Inglaterra les negaba, la Colonia de la Bah"a de Massachusetts, Plymouth, Connecticut y Nueva Haven formaron la Confederaci"n de Nueva Inglaterra en 1643. Ese fue el primer intento de los colonos europeos por lograr la unidad regional.

La historia temprana de los colonizadores brit"nicos revela gran cantidad de pugnas religiosas y pol"ticas, pues los grupos rivalizaban por el poder y la posici"n entre ellos mismos y frente a sus vecinos. Maryland, en particular, sufri" las enconadas rivalidades religiosas que afligieron a Inglaterra en la época de Oliver Cromwell. Una de las v"ctimas de esas pugnas fue la Ley de Tolerancia de ese estado, que fue revocada en la década de 1650. Sin embargo, muy pronto fue restaurada, junto con la libertad religiosa que ella garantizaba.

A ra"z de la restauraci"n del Rey Carlos II en 1660, los brit"nicos volvieron a enfocar su atenci"n en Norteamérica. En un breve lapso, los primeros asentamientos europeos se establecieron en las Carolinas y los holandeses fueron expulsados de Nueva Holanda. Otras colonias propietarias se establecieron en lugar de las anteriores en Nueva York, Nueva Jersey, Delaware y Pennsylvania.

Los asentamientos holandeses hab"an sido regidos por gobernadores autocr"ticos designados en Europa. En el curso de los años, la poblaci"n local se fue distanciando de ellos. Por eso cuando los colonizadores brit"nicos empezaron a invadir las tierras holandesas de Long Island y Manhattan, el impopular gobernador no fue capaz de convocar a la poblaci"n para su defensa. Nueva Holanda cay" en 1664. Pese a todo, las condiciones de la capitulaci"n fueron benignas: a los colonizadores holandeses se les permiti" conservar sus propiedades y el culto religioso de su elecci"n.

Ya en la década de 1650, la regi"n de la Sonda de Albemarle, frente a la costa de lo que hoy es la parte septentrional de Carolina del Norte, estaba habitada por colonizadores desplazados de Virginia. El primer gobernador propietario lleg" en 1664. La primera ciudad de Albemarle, en una regi"n que a"n hoy se considera remota, no se estableci" sino hasta la llegada de un grupo de hugonotes franceses en 1704.

Los primeros colonizadores, llegados de Nueva Inglaterra y de la isla de Barbados en el Caribe, arribaron a lo que hoy es la regi"n de Charleston, Carolina del Sur, en 1670. Para la nueva colonia se elabor" un complejo sistema de gobierno, al cual contribuy" el fil"sofo brit"nico John Locke. Uno de sus rasgos notables fue el fallido intento de crear una nobleza hereditaria. Uno de los aspectos menos atractivos de la colonia fue el incipiente comercio de esclavos norteamericanos nativos. Sin embargo, al cabo del tiempo, la madera, el arroz y el "ndigo dieron a la colonia una base econ"mica m"s digna.

William Penn, un cu"quero rico que era amigo de Carlos II, recibi" en 1681 una gran extensi"n de tierra, al oeste del r"o Delaware, que lleg" a ser conocida como Pennsylvania. A fin de poblar esa regi"n, Penn reclut" con diligencia a multitud de disidentes religiosos de Inglaterra y del continente europeo: cu"queros, menonitas, amish, moravos y bautistas.

Al año siguiente, cuando Penn lleg" a esas tierras, ya hab"a colonizadores holandeses, suecos e ingleses asentados en las riberas del r"o Delaware. En ese lugar él fund" Filadelfia, la "Ciudad del Amor Fraternal".

Con apego a su fe, Penn fue impulsado por un sentimiento de igualdad que no se ve"a muy a menudo en otras colonias de Norteamérica en esos tiempos. As", las mujeres de Pennsylvania gozaron de ciertos derechos mucho antes que las residentes de otras regiones del pa"s. Penn y sus delegados prestaban también mucha atenci"n a las relaciones de la colonia con los ind"genas delawares y se aseguraba de que a éstos se les pagara el valor de todas sus tierras que fueran colonizadas por los europeos.

Georgia fue fundada en 1732 como la "ltima de las 13 colonias que se habr"an de establecer. Muy pr"xima a los l"mites de la Florida española, o tal vez dentro de ellos, la regi"n fue considerada como zona de amortiguaci"n contra las incursiones de España. Pero ten"a también otra cualidad "nica: el hombre que estaba al mando de las fortificaciones de Georgia, el general James Oglethorpe, era un reformador que se propuso expresamente crear un refugio donde los pobres y los ex presidiarios pudieran tener una nueva oportunidad.

COLONIZADORES, ESCLAVOS Y SIERVOS

Con frecuencia hombres y mujeres que ten"an poco interés activo en emprender una nueva vida en América fueron inducidos a trasladarse al Nuevo Mundo por la h"bil persuasi"n de un promotor. William Penn, por ejemplo, proclam" las oportunidades que esperaban a los que se decidieran a vivir en la colonia de Pennsylvania. Jueces y autoridades carcelarias ofrec"an a los convictos la oportunidad de emigrar a las colonias, como Georgia, en lugar de cumplir su sentencia en prisi"n.

Sin embargo, pocos aspirantes ten"an recursos suficientes para pagar su pasaje y el de su familia a fin de volver a empezar en la nueva tierra. En algunos casos, los capitanes de barco recib"an grandes recompensas por la venta de contratos de servidumbre para emigrantes pobres y recurr"an a cualquier método, desde promesas extravagantes hasta el secuestro, con tal de llevar el mayor n"mero posible de pasajeros en sus barcos.

En otros casos, los gastos de transporte y mantenimiento eran pagados por agencias de colonizaci"n, como la Compañ"a de Virginia o la de la Bah"a de Massachusetts. A cambio de eso, los siervos obligados por contrato acced"an a trabajar para las agencias como jornaleros bajo contrato, de ordinario por periodos de cuatro a siete años. Al final de ese lapso obten"an su libertad y recib"an un "estipendio de liberaci"n", el cual inclu"a a veces una pequeña parcela.

Tal vez la mitad de los colonizadores que poblaron los asentamientos ubicados al sur de Nueva Inglaterra llegaron a Norteamérica con ese sistema. Aunque la mayor"a de ellos cumpl"an fielmente con sus obligaciones, otros hu"an de sus empleadores. A pesar de todo, muchos de ellos lograron adquirir a la postre una parcela y establecieron su hogar, ya sea en las colonias donde se hab"an asentado en un principio o en otras vecinas. No se impuso ning"n estigma social a las familias que iniciaron su vida en Norteamérica en esas condiciones de casi esclavitud.

S"lo hubo una excepci"n importante en esta pauta: los esclavos africanos. Los primeros africanos negros fueron llevados a Virginia en 1619, a s"lo 12 años de la fundaci"n de Jamestown. Al principio muchos de ellos fueron recibidos como siervos obligados por contrato que m"s tarde pod"an obtener su libertad. Sin embargo, en la década de 1660, cuando aument" la demanda de mano de obra en las plantaciones de las colonias del sur, la instituci"n de la esclavitud se empez" a consolidar en torno a ellas y se opt" por traer africanos a América del Norte, encadenados y condenados a servidumbre involuntaria toda su vida.

Publicado en febrero de 2007