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Published:August 17th, 2006 11:46 EST
FAo: 10 lecciones del programa fome zero

FAo: 10 lecciones del programa fome zero

By SOP newswire

Con el fin de extraer lecciones relevantes y ponerlas a disposición de los países que están implementando políticas de seguridad alimentaria y lucha contra el hambre, en agosto de este año, la FAO envió una misión especial a Brasil para hacer un balance del programa Fome Zero (Hambre Cero), a tres años y medio de su inicio.    

 

Las conclusiones extraídas por la misión son de vital importancia tanto para los países de la Región, como para las organizaciones internacionales comprometidas con la erradicación del hambre, y se pueden resumir en los siguientes diez aspectos:

 

1.- El crecimiento agrícola, especialmente basado en el dinamismo del sector de la gran empresa comercial agrícola, no resulta automáticamente en la reducción del hambre, y puede incluso exacerbarla. El crecimiento económico tampoco resulta en una reducción proporcional de la pobreza y el hambre, debido a la desigualdad existente en la distribución del ingreso y la riqueza. La erradicación del hambre sólo puede ser alcanzada por medio de programas específicos que aborden directamente las causas subyacentes del hambre y la pobreza.

 

2.- Para adoptar la erradicación del hambre como un objetivo nacional, se requiere de un compromiso político fuerte y sostenido –idealmente multipartidista-, que cuente con un amplio apoyo popular. También es necesario plasmar dicho compromiso en leyes y políticas públicas, para garantizar su continuidad, independientemente de quien este al frente del Gobierno.

 

3.- La audacia al establecer objetivos es fundamental: a pesar de los riesgos de conseguir una baja aceptación inicial en función de las altas expectativas que genera la meta de “erradicar el hambre”, cualquier objetivo que limite el derecho de todos los ciudadanos de acceder a una alimentación digna es inadecuado para la acción de movilización en la escala requerida.           

4.- La importancia de ampliar la capacidad de producción y/o adquisición de alimentos por parte de toda la población que está en inseguridad alimentaría de la manera más rápida posible, y, al mismo tiempo, el establecimiento de instituciones, políticas y programas que enfrenten las causas complejas de su vulnerabilidad en relación al  hambre, la desnutrición y la inseguridad alimentaria.

 

5.- Existe la necesidad de un enfoque multisectorial para la seguridad alimentaria: un compromiso total y coordinado de todas las entidades cuyo mandato se relaciona con la producción, calidad y consumo de alimentos, además de aquellos relacionados con la salud, la nutrición, y la educación, además de una definición clara de sus responsabilidades. La coordinación es más efectiva cuando una parte importante de los recursos públicos es canalizada mediante una agencia pública líder.

 

6.- La sociedad civil, además del sector privado, puede jugar un papel vital en el diseño y la implementación de los programas, especialmente a través de su involucramiento en la creación y fortalecimiento de instituciones que fortalezcan las relaciones entre el gobierno y la sociedad civil a nivel nacional  y local.

 

7.- En el diseño de programas, es de gran utilidad distinguir entre las necesidades y las oportunidades de las áreas rurales, urbanas y metropolitanas, y elaborar programas específicos para cada una de esas distintas realidades.

 

8.- Los programas de seguridad alimentaria a gran escala están en constante construcción,  por consiguiente, es indispensable implementar sistemas de monitoreo y de evaluación diseñados para generar un flujo continuo de información confiable sobre el desempeño y el impacto de los programas, utilizando indicadores relevantes, para mejorar la gestión de los mismos.

 

9.- Se requiere de inversiones sustanciales en un sistema de administración de los programas implementados, incluyendo un catastro único que permita identificar a los beneficiarios, garantizar la transparencia en el manejo de los recursos, y perfeccionar progresivamente el proceso de selección de los beneficiarios.

 

10.- Los programas de seguridad alimentaria y reducción de la pobreza a gran escala pueden ser fiscalmente sostenibles, aún en países con un menor desarrollo económico que Brasil. Existe cada vez más evidencia de que los principales componentes de Fome Zero están comenzando a generar beneficios económicos y que, por lo tanto, no deberían considerarse sólo como beneficencia, sino también como inversiones viables.

 

El documento completo del informe de la misión, que incluye un resumen del programa Fome Zero, su evolución y sus logros a la fecha, estará disponible en la siguiente dirección: http://www.rlc.fao.org/prior/segalim/fomezero/eval06.htm.

 

Para mayores informaciones:

Marcela Sanguineti, teléfono (56 2) 337 2311,  e-mail: marcela.sanguineti@fao.org               
Benjamín Labatut, teléfono (56 2) 337 21 74, e-mail: benjamin.labatut@fao.org
También se sugiere consultar la siguiente dirección de Internet: http://www.rlc.fao.org/